Imprimir
30
Ene

Duelo bajo el sol. Observación diurna

El día 21 de enero, con una previsión de buen cielo, nos juntamos en el Observatorio Tres Juncos con la finalidad de estrenar el nuevo telescopio solar adquirido hace tan solo unos días: Un Lunt 60 H-alpha. Además y para comprobar lo excelente de la compra se montó junto a este el PST H-alpha con doble stack... un duelo bajo el sol!... nunca mejor dicho.


Este fin de semana no solo nos juntaremos alguno de los habituales, Ramón, Carmen, Paulino, Emiliana, Isabel, Jesús, Mar y Sonia, sino que el equipo junior se completó con Paula, Lucia y Ángel, además nos acompañaron otra media docena de buenos amigos como Juan Fernández Macarrón, y su pareja. Incluso cerca de la media noche contactamos por teléfono con José Carlos que andaba perdido en un aeropuerto de la Florida, intentando volver de las Américas.
Observación solar 02Hubo quien desde el día de antes ya estuvo allí, e incluso quien no se marchó el domingo al medio día, y disfrutó así de mucho mas “Tres Juncos”, pero yo llegué cuando llegué, y me marché justo al irme, por lo que no puedo hablar de lo acontecido en mi ausencia, pero si contar lo que recuerdo del tiempo en el que yo estuve.
Pasaban unas horas del medio día cuando tras ser recibidos a nuestra llegada por Jesús y Maribel, estábamos sacando el segundo telescopio solar y montándolo junto al recién adquirido bajo la columnata de la entrada principal del observatorio. El resto de la zona bajo los soportales lo ocupaba una mesa corrida montada para una veintena de comensales, con un aperitivo de esos que en muchos países serían la comida para varias familias durante varios meses. Complemento imprescindible de la astronomía; lomo, jamón, queso de la tierra, todo ello regado con caldos tintos y blancos, que desde la ribera del Duero a la autóctona Mancha son embajadores en nuestra mesa del buen hacer vinícola de la piel de toro.
El Lunt es un tubo de 500 mm de focal y 60 mm de apertura (una relación focal de 8,3), incorpora una diagonal con un filtro de bloqueo H-alpha para focales de hasta 600 (en nuestro modelo), un ethalon por interferencia simple, que es capaz de trabajar sobre los 0,7 Armstrong (656 nm) y un enfocador Crayford con reductor 10:1.Observación solar 01El PST, viejo conocido nuestro, tiene una apertura menor, 40 mm y una longitud focal de 400 mm, lo que nos da una relación focal de F/10, con un sistema de doble ethalon (al llevar el accesorio denominado doble Stack) que nos permite bajar de los 0,5 Armstrong.
Ahora a probar ambos, empezamos por un ocular que nos permita la visión del disco solar completo, en el PST un Nagle de 11mm y en el Lunt un Zoom de Zeiss Diascope puesto en su mínima ampliación (16 mm). De forma sorprendente descubrimos que la visión del PST no solo rivaliza con su primo mayor sino que en la Cromosfera el nivel de detalle es algo mayor, esa diferencia a la baja del ancho de banda se nota. Como punto a favor del Lunt, sin embargo la facilidad del enfoque frente a la molesta variación de los tres puntos de ajuste del PST+Double Stack.
¿Cuándo destaca el Lunt? En cuanto comenzamos a meter aumentos, esos 60 mm de apertura frente a los 40 mm del PST, hacen que los detalles se mantengan nítidos según vamos moviendo el zoom sobre el telescopio. Llegamos a los 8 mm que es capaz de dar el Televue y la imagen se mantiene nítida sin el emborronamiento que obtenemos en el PST si le cambiamos el ocular a uno que entregue unos aumentos similares (lo probamos con la Barlow Ultima x2 sobre el 11 mm y con un 5 mm hyperion de Baader).
¿Cómo se verá el Lunt de 60 con una reducción  de ancho de banda equivalente al PST más Doble_Stack? Probablemente esa pregunta se quede sin responder, ya que por un presupuesto similar se pueden conseguir mayores aperturas… y ese a fecha de hoy parece ser el camino por el que vamos a ir.
Después de ese agradable rato en el que miramos al sol cara a cara, explicándole a los neófitos que las partes oscuras en la superficies eran zonas frías, que las eyecciones de masa tenían el tamaño de varias veces la tierra, ¡alguna de las visible ese sábado, se alejaban de su limbo más de 10 veces nuestro planeta!, y algún otro cotilleo de nuestra estrella, llegó la paella de verduras, encargada al “Parris”, referente gastronómico y en el dormir en muchos kilómetros a la redonda.Sol en H-alpha el 21 de enero de 2012Costó menos de una hora de buen yantar dar cuenta de ella. Y de postre… mandarinas. ¿Por qué? se preguntarán ¿Por qué mandarinas tras una paella de verduras? Quizas nuestro anfitrión pensó que en honor a la tierra valenciana ambas comidas… quizás no. Realmente, importancia no tiene ninguna ni afectó a la excelente calidad de los manjares que degustamos, pero si no comento… reviento.
Tras una agradable tertulia de sobremesa, durante la cual los miembros y “miembras” más jóvenes montaron una tienda de campaña en la rotonda que recibe a los vehículos a su llegada al observatorio y jugaron por los alrededores buscando bichos, palos y piedras, haciéndonos rememorar el 15M pero en pequeño claro, tres no dan para más, como comentaba, tras esa tertulia alargada al calor de la ingesta de licores con más de cien años a los que fuimos obsequiados por los anfitriones, subimos a la cúpula a observar como a plena luz del día Júpiter se enseñoreaba en el azul del cielo.
Mayores y pequeños contamos cuatro satélites del planeta a través de los binoculares, que cual periscopio del tubo del telescopio de catorce pulgadas y casi cinco metros de focal, nos facilitaba tan luminosa visión.Angel en el S/C 14Los que ya habían mirado alguna vez Júpiter de noche, se extrañaban de ver tan claro su contorno, de distinguir aún a plena luz del día como las bandas que lo rodean se contrastan entre ellas. Y los que no lo conocían brillando tras la puesta de sol, simplemente comentaban lo habitual: “parece una pegatina”, “veo las lunas, las veo, ¿tres?, no ¡cuatro!”
Animados por el éxito de la experiencia, pasamos a Urano, después Mercurio y para descansar, y porque hasta dentro de unas horas que salga Marte no hay mas planetas visibles, Venus. Ángel y Paula enseñaron a Lucia a manejar la plataforma hidráulica de la cúpula, y los controles de giro de la misma para acompañar a la boca del tubo al dirigirse a los “vagabundos”. Si, aprovechando que estaba Lucia con nosotros y que no conocía la etimología ni la mitología griega y romana, les explicamos el significado de la palabra “planeta”, el por qué de ese nombre, y quien eran cada uno de los planetas del sistema solar conocidos en la antigüedad. Porque Marte, de color rojo sangre era identificado como el Dios de la guerra, porque la leal Venus que acompaña al sol al levantarse o al acostarse, en un tono azul mar para aquellos con buen cielo y buena vista, era la del Amor y la Belleza,  o las terribles historias que Júpiter y Saturno compartían por dominar el cielo.
El autor de “La galaxia en un campo de futbol”, junto con algún otro miembro del grupo disfrutó la caída de la noche entre el mar de olivos en el que descansa el observatorio dentro de la cúpula, saltando de un objeto de cielo profundo a otro, un cumulo globular, la nebulosa de Orión, alguna nebulosa más o una galaxia como esas sobre las que él escribió, hicieron que pasara el tiempo, rápido, más rápido. Al entrar el siguiente grupo, fueron las niñas junto con Ángel, Isabel y Jesús las “utilizadoras” del telescopio, ahora ya a oscuras. Rondaban las ocho y media o nueve de la noche y jugaron a separar el trapecio de la nebulosa del cazador al que siguen sus fieles canes. Luego sesión de cultura básica del cielo de invierno, los mayores mas descansados conocieron las dos Osas, Casiopea, por supuesto, Orión, el Can Mayor, Tauro y Géminis, los peques se conformaron con Orión y su perro, pero seguro que mañana siguen siendo capaces de encontrarlos en el cielo, quizás con un poco de ayuda, pero poca.Paula y Lucia en el S/C 14Y cayó la noche, Marte espectacular según me contó Patricio, ya que yo sacrifique (que adecuado un sacrificio al bellum deo) el no ver el polo helado de Marte, o el relieve de sus montañas a cambio de hacer que las chiquillas cenaran, que poco fue lo que logré, o que tras jugar un rato largo se acostarán mientras cenábamos los mayores.
¡Qué cena! Digna de la más señorial mesa de legendarios héroes guerreros. Cordero en la chimenea, pero no una triste parrilla, no… ni dos, ni tres, fueron cientos (quizás exagero un poco, pero fueron muchas desde luego), las que Paulino arrimó a las ascuas y que sin dudar comimos, al arrullo de buen vino.
Y así nos conoció la media noche. Y para despedirnos sacamos un Dobson, no recuerdo si fue el doce o el de catorce pulgadas y tras meterlo en el foso, para llegar mejor al ocular, nos repartimos entre él y la cúpula disfrutando de un cielo oscuro, y que sin ser el mejor de los que hemos visto en Castellar, era sin duda mejor que el mejor de los que pueden observarse en las noches complutenses.
Al no sonar la primera campanada del reloj que no hay cubriendo el techo del lugar,  cargue las niñas, y en una de las tandas que bajó un grupo a dormir al cercano pueblo, bajamos con ellos hasta la coqueta casa de invitados que Carmen nos preparó para pasar la noche.
Al despertarnos, temprano para mi gusto, pero obligado por las “tiernas” criaturas… a desayunar churros manchegos, o porras como las llamarían en Madrid, con chocolate. Y tras arreglar el mundo, que aunque parezca increíble en ese tiempo no estaba ni más ni menos roto que lo habíamos dejado la noche de antes…  de vuelta a casa con ganas de volver pronto a disfrutar de tan buenos amigos, de tan buen entorno, y de tan buenos cielos.

 

Últimos Artículos

Modificación del portabaterías del reloj tiempo real (RTC) de la montura CGE
La montura CGE tiene una batería para alimentar el reloj de tiempo real (RTC) que permite a la montura mantener la hora entre sesiones de observación. SiLeer más
LX200
LX-200Leer más
Paisaje "TresJuncos" para Stellarium
Hemos creado un módulo de paisaje del Observatorio Tres Juncos para ser usado en el programa Stellarium. Stellarium es un programa gratuito de códigoLeer más

Galería de Imágenes

Datos de contacto

Castellar de Santiago
Ciudad Real
España

Contacte con nosotros